Construcción de viviendas en Venezuela sirvió a Irán para evadir sanciones de EEUU
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La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y la oficina local del FBI, anunciaron la detención de Ali Sadr Hashemi Nejad, ciudadano iraní que habría participado en un plan “para evadir las sanciones económicas de Estados Unidos contra Irán y cometer lavado de dinero y fraude bancario”. El esquema usó la construcción de un complejo habitacional en Venezuela que generó pagos por unos 115 millones de dólares “que fueron canalizados ilegalmente a través del sistema financiero de los Estados Unidos en beneficio de individuos y entidades iraníes” y así evadir las sanciones impuestas por este país a la nación árabe.
Por: Fiorella Perfetto

El anuncio fue difundido en marzo de 2018 por las autoridades del Departamento de Justicia de EEUU. Sadr Hashemi fue arrestado tras una acusación de seis cargos hecha por la Fiscalía de Estados Unidos. Fue presentado en el Tribunal del Distrito Este del estado de Virginia. El caso fue asignado luego al juez Andrew L. Carter del Distrito Sur de Nueva York.
Esta persona creó durante años una red de compañías fachadas y cuentas bancarias para enmascarar transacciones comerciales iraníes en Venezuela y así evadir las sanciones de Estados Unidos.
“Sadr supuestamente canalizó más de 115 millones de dólares de un contrato de construcción venezolano de casi medio billón de dólares a través del sistema bancario estadounidense, utilizando entidades en Suiza, Turquía y las Islas Vírgenes Británicas para ocultar la identidad de Irán. El arresto de Sadr muestra que las sanciones económicas de Estados Unidos contra Irán son reales y los infractores serán expuestos y enjuiciados”.
Hay que recordar que esta alianza Venezuela — Irán comenzó en 2005, tras el nombramiento como presidente de la República Islámica de Irán de Mahmud Ahmadinejad, en agosto de ese año. Esta sociedad de intercambios de todo tipo de negocios e inversiones dejó una balanza cercana a los 30.000 millones de dólares. La alianza ha sido motivo de una gigantesca investigación que comienza a dar sus frutos.
La fórmula del “tejedor”
Los investigadores federales estuvieron siguiéndole los pasos a este individuo desde el año 2013. Reseña la nota del organismo de seguridad nacional estadounidense que el esquema criminal se inició en 2004, cuando los gobiernos de Irán y Venezuela firmaron un acuerdo por el cual acordaron cooperar en ciertas áreas de interés común. Al año siguiente, ambos gobiernos complementaron el pacto con un “Memorando de Entendimiento” relativo a un proyecto de infraestructura en Venezuela, que involucraría la construcción de miles de unidades de vivienda en Venezuela.
El proyecto fue liderado por Stratus Group, un conglomerado iraní controlado por Sadr y su familia, con operaciones comerciales internacionales en las industrias de la construcción, la banca y el petróleo. En diciembre de 2006, Stratus Group incorporó una compañía en Teherán, que entonces se conocía como la Corporación de Vivienda Internacional Iraní. Este consocio fue el responsable de la construcción del Proyecto.
Posteriormente, esta Corporación de Vivienda Internacional Iraní firmó un contrato con una subsidiaria de “una empresa energética estatal venezolana”, que se presume se trate de una empresa mixta de Pdvsa, la cual solicitó a esta compañía iraní la construcción de aproximadamente 7.000 unidades de viviendas en Venezuela a cambio de aproximadamente 475.734 millones de dólares, casi medio billón de dólares. Stratus Group creó el llamado “Comité Ejecutivo del Proyecto Venezuela” para supervisar la ejecución de la obra. Ali Sadr Hashemi Nejad , era miembro del comité y era responsable de administrar las finanzas del proyecto.

Este individuo, hoy rindiendo cuentas en la nación estadounidense, tomó medidas para evadir las sanciones económicas impuestas por este país y defraudar a su sistema bancario al ocultar el papel de Irán en los pagos en dólares enviados a través del sistema financiero.
“Por ejemplo, en 2010, Sard y un co-conspirador utilizaron pasaportes de las islas San Cristobal y Nieves, además de una dirección de los Emiratos Árabes Unidos para incorporar dos entidades fuera de Irán que recibirían pagos en dólares estadounidenses relacionados con el proyecto en nombre de la Corporación de Vivienda Internacional; la primera entidad de nombre “Clarity Trade and Finance”, se constituyó en Suiza y la segunda de nombre “Stratus International Contracting, JS, Stratus Turkey o Straturk”, se incorporó en Turquía. Ambas sociedades eran propiedad y estaban controladas por Sadr y sus familiares en Irán”, reseña la acusación.
Posteriormente, Sadr y otros llevaron a cabo una serie de transacciones financieras internacionales utilizando estas sociedades, Clarity y Stratus Turkey, todas en beneficio de las partes iraníes, de manera de ocultar dicho nexo con los pagos, “en violación de las sanciones económicas de los Estados Unidos”.
“Específicamente, entre abril de 2011 y noviembre de 2013, las empresas bajo la dirección de Sadr realizaron aproximadamente 15 pagos a la Corporación de Vivienda Internacional a través de Stratus Turkey o Clarity, por un total de aproximadamente 115 millones de dólares”. Sadr y sus socios ordenaron que los pagos se enrutaran a través de bancos en los Estados Unidos a las cuentas bancarias de Stratus Turkey o Clarity que fueron constituidas en Suiza.
“La mayoría de los fondos fueron transferidos a otra entidad offshore ubicada en las Islas Vírgenes Británicas, que había sido incorporada por Sadr y otros en 2009. Además, el primero de febrero de 2012, Clarity transfirió más de dos millones de dólares de los fondos del proyecto directamente a los Estados Unidos. Esos ingresos fueron utilizados para comprar bienes inmuebles en California”.
Lo que deberá enfrentar
A Ali Sadr Hashemi Nejad y sus cómplices se les acusa de conspiración para defraudar a los Estados Unidos, conspiración para violar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (Ieepa), fraude bancario, conspiración para cometer fraude bancario y lavado de dinero. Las penas máximas pueden llegar a los 30 años de prisión y son prescritas por el Congreso y sólo el juez determinará las sentencias al acusado.
“El arresto de Sadr y la investigación del FBI sobre sus acciones son una prueba más de los intentos interminables de Irán de eludir las sanciones de Estados Unidos. También ilustra la búsqueda incesante del FBI de Nueva York de los actores que representan al gobierno iraní, y nuestro éxito al frustrar el uso de los sistemas bancarios de los EEUU. Para los objetivos nefastos de Irán “, dijo el subdirector adjunto del FBI William F. Sweeney Jr.
“Los valores más importantes en la comunidad internacional -respeto por los derechos humanos, la coexistencia pacífica y un mundo libre de terrorismo- dependen de la aplicación efectiva de estas sanciones. Estamos orgullosos de unirnos a nuestros socios federales para proteger la seguridad de nuestra nación y la integridad de nuestro sistema financiero”, dijo el fiscal del Distrito de Manhattan Cyrus Vance Jr.
