El carnet de la patria y el control digital “made in China” somete a los venezolanos

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Publicado el 30 de octubre de 2018 en el medio Caraota Digital, cuya hemeroteca digital fue eliminada a principios de 2019.
Cuenta la galardonada periodista Christina Larson en una entrega llamada ¿quién necesita democracia si se tienen datos?, para la revista Technology Review, cómo aquella breve historia del escritor de ficción Issac Asimov publicada en 1955 ya sería una realidad en China. La historia remite a un experimento llamado “democracia electrónica”: un individuo seleccionado para representar a toda una población, respondía a las preguntas generadas por una computadora llamada Multivac. La máquina tomó esta información y calculó los resultados de una elección que, de esta forma, nunca tendría que suceder.
Queda claro que el issue para cualquier régimen autoritario que se precie es el mismo y gira en torno al control de la información y en consecuencia — mucho más en los tiempos que corren — de la sociedad. El caso que narra este artículo hace referencia a las armas que usa China para hacerse del control de sus ciudadanos y si ello puede llevar una suerte de barniz democrático, tanto mejor. Así, el régimen chavista ha encontrado en la nación asiática un aliado en la instauración de métodos de control social y uno de ellos está de moda.

“¿Cómo se puede gobernar efectivamente un país que alberga a una de cada cinco personas en el planeta, con una economía y una sociedad cada vez más complejas, que no permite el debate público, el activismo civil o la retroalimentación electoral?. ¿Cómo reúne suficiente información para realmente tomar decisiones?, ¿y cómo un gobierno que no invita a sus ciudadanos a participa podría generar confianza y doblegar el comportamiento público sin poner a la policía en cada puerta?”, son las interrogantes que han motivado al presidente chino Xi Jinping a invertir en la tecnología.

“Hu Jintao, el líder de China de 2002 a 2012, había intentado resolver estos problemas permitiendo un moderado deshielo democrático, permitiendo que las vías para agravios lleguen a la clase dominante. Su sucesor, Xi Jinping, ha invertido esa tendencia. Su estrategia para comprender y responder a lo que está sucediendo en una nación de 1,4 billones de ciudadanos se basa en una combinación de vigilancia, inteligencia artificial y big data para monitorear la vida y el comportamiento de las personas en detalle”.

China construye poderoso sistema de reconocimiento facial para monitorear a la población. Cortesía: South China Morning Post

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Casos como la muy discutida victoria de Donald Trump como presidente de Estados Unidos por la presunta intervención rusa en los resultados, el ascenso de los partidos de extrema derecha en Europa y el reinado de terror de Rodrigo Duterte en Filipinas se venden como argumentos para justificar mayor control sobre la sociedad china “y muchos críticos lo ven como los problemas inherentes a la democracia, especialmente el populismo, la inestabilidad o el liderazgo precariamente personalizado”, refiere la nota.

Sin embargo desde Beijing se erige una combinación letal para las libertades ciudadanas. Desde que se convirtió en secretario general del Partido Comunista de China en 2012, Xi ha presentado una serie de ambiciosos planes para el país, muchos de ellos arraigados en la tecnología, incluido el objetivo de convertirse en el líder mundial en inteligencia artificial para 2030.

“Xi ha pedido una ciber soberanía para mejorar la censura y ejercer un control total sobre internet nacional. Dijo en mayo pasado, durante una reunión de la Academia China de Ciencias, que la tecnología era la clave para lograr el gran objetivo de construir una nación socialista y modernizada”.

El mandatario Xi Jinping revisa adelantos tecnológicos. Cortesía: South China Morning Post

La Ciber censura y los castigos de Xi Jinping

El reporte recoge la opinión de Martin Chorzempa, miembro del Instituto Perterson de Economía Internacional en Washington, DC, quien considera que ningún gobierno tiene un plan más ambicioso y de largo alcance para aprovechar el poder de los datos para cambiar la forma en que gobierna que el gobierno chino.

Tecnología de reconocimiento facial usada por el gobierno chino. Cortesía: Technology Review

 

“Durante los últimos cinco años, el sistema judicial de China ha publicado los nombres de las personas que no han pagado multas ni han cumplido las sentencias. Bajo las nuevas regulaciones de crédito social, esta lista se comparte con varias empresas y agencias gubernamentales. Las personas en la lista se han visto bloqueadas de pedir dinero prestado, reservar vuelos o alojarse en hoteles (…)”.

Se explica además que una de las mayores preocupaciones es que debido a que China carece de un poder judicial independiente, los ciudadanos no tienen ningún recurso para disputar acusaciones falsas o inexactas. Algunos han encontrado sus nombres agregados a las listas negras de viaje sin notificación después de una decisión judicial que desconocían. Los activistas y los periodistas de investigación son monitoreados de acuerdo con otro sistema y ​​las personas que ingresaron a la rehabilitación de drogas son vigiladas por un sistema de monitoreo diferente. “Es inmensamente difícil sacarte alguna de estas listas”, recuerda Wang.

Es así como el gobierno de China ha eliminado a casi todas las voces críticas desde 2012 y los riesgos de desafiar al sistema, incluso en formas relativamente pequeñas. La información disponible está profundamente viciada, la falsificación sistemática de datos es masiva, desde el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) hasta el uso de la energía hidroeléctrica, son datos opacos.

Algunas de las herramientas que se usan actualmente en este país recuerda la serie televisiva persona de interés, en la que cámaras colocadas en toda la ciudad identifican a cada individuo por medio del uso de programas de reconocimiento facial. Estas cámaras son usadas por el gobierno chino “para identificar y avergonzar a los jay walkers (peatones imprudentes que atraviesan las calles en lugares no permitidos) en algunas ciudades al proyectar sus rostros en vallas publicitarias con sus datos incluidos. Ciertamente es una herramienta cuya aplicación, por ejemplo, en Venezuela estaría muy lejos de ser posible.

Un peatón es expuesto en las cámaras por cruzar en un lugar prohibido. Cortesía: Technology Review

 

“No compro el paquete completo de que China esté detrás de todo o que la receta china pueda aplicarse en Venezuela. El asunto de China y sus ciudadanos y los que están haciendo allá es un asunto de monitoreo, de seguimiento, no exactamente de control, que eso lo ejercieron antes con por ejemplo, la existencia de un partido único o que no puedes ser disidente. Pero además esta infraestructura de cámaras es muy costosa y a ella debes sumarle las aplicaciones de reconocimiento facial. Venezuela no está al nivel de eso ni de esas aplicaciones, a menos que quieran hacer algo más controlado, pero sería por algo fashion y no por control político de la población”, argumenta Luis Carlos Díaz, periodista experto en el tema de la tecnología.

Hay que tener en cuenta qué fue primero y no demonizar los adelantos tecnológicos, por el hecho de que regímenes autoritarios echen mano de ellos para someter a la población. “No es la tecnología la que creó las políticas, sino que la tecnología amplía enormemente los tipos de datos que el gobierno chino puede recopilar sobre individuos”, dice Richard McGregor, investigador principal del Instituto Lowy. “Internet en China actúa como un servicio de inteligencia digital administrado en tiempo real”, dice la nota.

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Estado digital  autoritario, “talento” de exportación 

Xiao Qiang, profesor de comunicaciones en la Universidad de California en Berkeley, apodó al gobierno chino que se maneja por medio de datos para ejercer control social como “un Estado digital totalitario”. Un ejemplo característico que recuerda los peores sistemas opresores del mundo, está al oeste del país.

Existen regiones en las que la población principalmente musulmana es controlada por estos sistemas y por registros digitales de todos sus habitantes. En sus calles, antes llenas de vida, hoy reina el silencio y la soledad tras las persecuciones contra estas comunidades.

“En la ciudad occidental de Kashgar, muchas de las casas y tiendas familiares en las calles principales están tapiadas (las ventanas cerradas hacia el exterior) y las plazas públicas están vacías. Cuando visité en 2013, estaba claro que Kashgar ya era una ciudad segregada: las poblaciones Han y Uighur vivían y trabajaban en distintas secciones de la ciudad, pero por las noches también era un lugar animado y a menudo ruidoso, donde los sonidos del llamado a la oración se entremezclaban con la música de baile de los clubes locales y las conversaciones de ancianos sentados hasta tarde en sillas de plástico en los patios. Hoy la ciudad es inquietantemente silenciosa; la vida pública del vecindario prácticamente ha desaparecido”, comentó Emily Feng, periodista del diario The Financial Times. Feng visitó Kashgar en junio pasado y publicó en su red social estas imágenes del lugar.

Kashgar, la ciudad cuyos habitantes viven escondidos por temor a ser apresados. Cortesía: Emily Feng
Cuenta además que uno de cada 10 habitantes de la región fueron recluidos en “campos de reeducación”, rodeados con cercas de seguridad y alambres. “Quienes permanecen en libertad tienen miedo”, dice el reporte.

“En los últimos dos años, se han establecido miles de puestos de control en los que los transeúntes deben presentar su cara y su tarjeta de identificación nacional para circular por una carretera, ingresar a una mezquita o visitar un centro comercial.

Deben instalar aplicaciones de seguimiento diseñadas por el gobierno en sus teléfonos inteligentes, que monitorean sus contactos en línea y las páginas web que han visitado. Los agentes de policía visitan los hogares locales con regularidad para recabar más datos sobre cuántas personas viven en el hogar, cómo son sus relaciones con sus vecinos, cuántas veces rezan a diario, si han viajado al extranjero y qué libros tienen”. Toda esa información va configurando el expediente de cada ciudadano chino.

Estos datos van a un sistema de seguridad pública junto con otros registros que capturan información desde la historia bancaria hasta la planificación familiar. “El programa de computadora agrega todos los datos de estas diferentes fuentes y señala a quienes podrían convertirse en una amenazapara las autoridades”, dice Wang.

Deseos no preñan, pero cómo hacen daño

Si bien las diferencias entre la aplicación de estas herramientas tecnológicas en China y Venezuela son abismales, les une el deseo propio de los regímenes autoritarios: el uso de la información para ejercer control social, espiar o arrancar parte de la vida privada a aquellas personas consideradas “de interés”. Así, a pesar de que Venezuela es uno de los países con peor desempeño tecnológico, el régimen echa mano de lo que le es viable para tratar de ejercer un mayor control social, a su manera. Y allí emerge con fuerza el carnet de la patria.

“Lo que sí hace Venezuela en términos de control y monitoreo y que es lo más grave, es el uso del carnet de la patria. Anteriormente y en términos biométricos, fue muy grave lo que hicieron con las huellas de identidad pero por fortuna no terminaron de aplicarla completamente. Además las bases de datos no están centralizadas ni funcionan completamente o en tiempo real. Esto se usó para que la gente tuviera miedo de que el mismo registro para votar se usaría para comprar harina y decir básicamente que si no votas por el gobierno no comes. En esencia era eso, miedo, pero llevarlo a la práctica es más complicado”, explica Díaz.

El segundo control después de ese biométrico es el del carnet de la patria, que no es biométrico pero sí tienes una información en una base de datos que se habilitan para hacer determinadas cosas y eso es lo más grave en este momento. Pero desde el punto de vista tecnológico, eso es en un nivel muy bajo, es simplemente estar en una lista del Gobierno, que puede habilitar para otras cosas, pero no tiene nada que ver con la sofisticación de por ejemplo hacer un tracking de la gente donde está en todo momento”, dijo. “No compro cualquier otra teoría, lo que hay aquí es muy ramplón, muy básico, pero es violatorio masivamente de los derechos humanos en Venezuela, solo el control con el carnet de la patria ya es monstruoso”, finalizó.

Maduro en un encuentro con Xi Jinping, mandatario chino. Cortesía 

A pesar de lo rudimentario que pueda parecer su uso como posible método de control y captación de información, el uso de este sistema de identificación — obligatorio de facto — tiene el poder para someter a la población, tal y como ocurre en China con el carnet de identificación nacional y que ahora el régimen venezolano quiere instaurar en el país para ejercer control sobre el uso de combustible, la pensión de los adultos mayores, acceso a alimentos o poder ejercer el derecho al voto.

En el caso de Venezuela, el uso del carnet de la patria como mecanismo de recolección de información y control social y su registro a través de los terminales personales generan no pocas dudas sobre el alcance que podría tener en el país.

La catedrática Carmen Beatriz Fernández, experta en marketing político y consultora, observa no sin preocupación el alcance que puede tener esta herramienta, más allá de su performance tecnológico.

“La realidad es que no sabemos bien qué tan sofisticado pueda ser el sistema, pero algo que no es demasiado difícil de hacer dado que el carnet puede estar asociado a tu teléfono inteligente, es conocer cómo te mueves y por dónde, qué tanto te comunicas, dentro y fuera. No es difícil hacer sociogramas digitales, en el entendido que el liderazgo tiene también su expresión digital e identificar patrones de interrelaciones personales. Sin duda, el carnet de la patria es un instrumento para la dominación política y social, que pretende ir más allá del control electoral. Es un error verlo como un instrumento que sólo sirve para la distribución de subsidios”, apuntó.

El uso de los terminales para registrar el carnet de la patria podría permitir acceder al control de los ciudadanos. Cortesía

El control: ZTE sin carnet en el imperio, pero en Venezuela manda

La tecnología detrás de este documento de identidad, también pasó por China. En febrero del año pasado, Cantv y la china ZTE firmaron un acuerdo“para fortalecer el carnet de la patria”, con el objetivo de “impulsar el desarrollo del sistema de Capacidad Transaccional para el carnet de la patria, mediante la colaboración y cooperación tecnológica, cuya ejecución involucra el desarrollo de obras conjuntas, investigación técnica, transferencia tecnológica, además de la identificación de nuevas oportunidades de financiamiento para Cantv”. El acuerdo fue firmado por el presidente de Cantv, Manuel Fernández, y la empresa china ZTE.

Con bombos y platillos se vendió el alcance del proyecto como muestra de la fructífera alianza con China y los más de 62000 millones de dólares que según la nota oficial han entrado al país como producto de centenares de acuerdos bilaterales. “En el sector de las telecomunicaciones y tecnología se puede nombrar, como ejemplo, la construcción y lanzamiento de los satélites Simón Bolívar y Francisco de Miranda, así como el empuje de tecnología de vanguardia en equipos de telefonía fija y móvil para la inclusión del pueblo soberano a las telecomunicaciones que Cantv y Movilnet impulsan en toda Venezuela”.

En marzo de 2015, Cantv anunció que sus trabajadores se formarían en China como parte de la “transferencia tecnológica”. Ese mismo año Venezuela anunció los “nuevos planes estratégicos” en el marco de la visita del presidente Nicolás Maduro a China. No quedó dudas sobre el control que los asiáticos tienen sobre el sistema de telecomunicaciones venezolano.

“Con el apoyo de la empresa ZTE, con la que mantenemos convenios a través de Vtelca, ya tenemos instalada la capacidad para producir seis millones de equipos celulares de última generación por año; una parte de esa producción será para la exportación (…)”. Además, el gobierno anunció un proyecto de escuelas inteligentes, un “sistema de protección popular para la paz o SP3 en cuanto a plataforma tecnológica -propuesto por el presidente Maduro para garantizar la paz en el país, que se diseñará y ejecutará de la mano con nuestros aliados comerciales en China”, dijo en ese entonces el ministro para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Manuel Fernández.

La firma chino-venezolana encargada de fabricar terminales. Cortesía: Notilogia 

Dijo además que “las redes fijas de telecomunicaciones de Cantv que garantizan servicios de Voz e Internet, así como los servicios de voz móvil se trabajarán en varios proyectos con el apoyo de la empresa ZTE y la puesta en marcha de la tecnología 4G por la que un conjunto de radiobases de Movilnet se desplegarán este año con el apoyo de esta empresa hermana en lo que se constituye como una cuarta línea de colaboración”.

Las florituras propias de los textos oficiales no parecen tener sustento real. “Sí, China vendió los satélites, que no tienen que ver con este tipo de tecnología de monitoreo. El satélite Miranda es principalmente de observación pero a otra escala y el satélite Simón Bolívar es para comunicaciones, que además han sido subutilizados. No se aprovecharon sus recursos, no se desarrolló la infraestructura, ha sido una pérdida de plata por comprar una cosa fashion”, explicó el experto.

“Ellos son principalmente proveedores de piezas para plantas de telecomunicaciones, como por ejemplo Huawei y estas marcas. Estaban ofreciendo piezas para Cantv, Movilnet y empresas de telecom venezolanas porque el Gobierno hizo un contrato con China donde este país nos daba esas cosas y no dinero y ahora Venezuela se las debe y le paga con petróleo, pero igualmente eso no es muy sofisticado”, completó.

En un reporte del portal chino Xinhuanet, refiere que “la empresa conjunta entre Venezolana de Industrias Tecnológicas (VIT) y la empresa multinacional de TI de China, con el Grupo Inspur, como integrante, buscarán aumentar su operación de ensamblaje de computadoras para exportación”, al igual que los fabricantes de teléfonos móviles Venezolana de Telecomunicaciones (VTELCA) y la china ZTE Corporation.

Pero esta alianza Cantv — ZTE da para mucho más. Es a partir de este matrimonio que el carnet de la patria ha tomado un cariz mucho más determinante en la sociedad venezolana. No solamente es el requisito para recibir las cajas de comida de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), sino que ahora sólo a través del carnet de la patria se podrá tener acceso a combustible o los adultos mayores a cobrar su pensión. En las pasadas elecciones de Gobernadores en 2017, el carnet fue usado como requisito para votar, mientras que en la prensa se anuncia las “facilidades” que ofrece su uso para pagar, por ejemplo las facturas telefónicas.

“Toda esa información se almacena y pueden usarla, pero además como el registro se realiza con el uso de tu terminal (el teléfono móvil), podrían acceder a información privada. Sabemos además que uno de sus objetivos principales son los votos y por eso quieren consolidar este carnet, para usar luego esa información para lo que se propongan, por ejemplo sumar votos para ellos. La empresa ZTE debe estar temerosa por esta relación porque tiene muchos problemas en este momento con el Gobierno de Estados Unidos”, comentó a un ingeniero en computación que trabaja para una dependencia del Estado vinculada a esta tecnología.

Pero, es necesario colocar la lupa sobre ZTE y el peso específico que tiene el gigante de tecnología para Beijing, además de las recientes noticias que mantienen sus operaciones en la picota.

Zhongxing Telecommunications Equipment (ZTE) se ha destacado por fabricar teléfonos inteligentes económicos cuyo mercado más grande apunta a los países en desarrollo. Su radio de influencia comercial se extiende por 160 países y cerca de 65000 trabajadores, según los registros publicados en su portal.

La firma china entonces comenzó a explotar los argumentos de “seguridad nacional” como gancho de venta muy apetitoso sobre todo para los regímenes autoritarios. Bajo este planteamiento es que funciona la operatividad estratégica de ZTE, refiere el diario The New York Times.

“Eso lo convierte en un peón geopolítico importante para Beijing, como innovador y como constructor de proyectos financiados por el Estado en el exterior. Si China quiere mejorar sus lazos con un gobierno en el mundo en desarrollo, a menudo ofrece préstamos que se pueden usar para establecer una red celular con ZTE, dice el rotativo estadounidense. No en vano, Venezuela cerró el más reciente convenio con este país con una línea de financiamiento de 2000 millones de dólares.

No hay que perder de vista que a pesar de la descomunal crisis económica que atraviesa el país, la corrupción o la ineficiencia que reina en cada rincón de la gestión gubernamental, China tiene mando dentro de la empresa estatal telefónica venezolana y ha establecido más de 400 acuerdos bilaterales con Venezuela en diversas áreas desde la llegada del chavismo al poder en 1999, según el Observatorio de la Política China.

“A largo plazo, China espera que compañías como ZTE se conviertan en potencias que puedan ayudar a un país a independizarse de las firmas tecnológicas estadounidenses, que Beijing considera como amenazas de seguridad debido a la posibilidad de que podrían ayudar a Washington a espiar”.

Sin embargo, en su afán por llegar más allá que el Tío Sam, el gigante de tecnología transgredió las leyes y eso le ha costado unos miles de millones de dólares, al pactar negocios con países sancionados por Estados Unidos, como Irán, Sudán, Corea del Norte, Siria y Cuba. La penalidad fue impuesta desde el Departamento de Comercio y se conoció en mayo pasado, a pesar del deseo de presidente Trump de “salvar” a la compañía de la penalidad.

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El problema se genera porque a pesar de que los teléfonos son de la marca ZTE, la mayoría de sus componentes, como los procesadores, son estadounidenses. “Si ZTE vende un teléfono inteligente a Corea del Norte, también podría estar vendiendo un chip Qualcomm dentro de ese teléfono. Eso es ilegal según las sanciones estadounidenses que prohíben la venta de su tecnología a países embargados”.

Documentos filtrados sobre el caso expusieron cómo altos ejecutivos de ZTE advirtieron de este riesgo. Otro material mostró un diagrama de flujo a seguir para evitar las sanciones estadounidenses. “El año pasado, ZTE reconoció su culpa y pagó una multa y tuvo que pagar alrededor de mil millones de dólares”.

Página principal del portal ZTE. Cortesía: ZTE 

 

Pero el castigo por ser una compañía trasgresora de las leyes no paró allí. En abril pasado, “los funcionarios federales dijeron que ZTE había violado su acuerdo con los Estados Unidos porque no castigaba a la alta gerencia por haber violado las sanciones. En cambio, ZTE les pagó bonos y mintió al respecto. Como castigo, el Departamento de Estado prohibió a las empresas estadounidenses de tecnología vender sus productos a ZTE durante siete años”, refiere el diario estadounidense.

“Eso significa que no hay chips de Qualcomm o software Android para sus teléfonos, ni chips estadounidenses u otros componentes para su equipo celular. Los analistas estiman que las cuatro quintas partes de los productos de ZTE son fabricados por compañías estadounidenses. Es así como ZTE entró en picada al afirmar que había cerrado operaciones importantes y se encuentra en una muy severa situación económica”

Este caso marcó una lucha entre Estados Unidos y China que aún persiste y empeora por la desconfianza mutua que existe sobre la posibilidad de que a través de estos terminales puedan llevarse a cabo labores de espionaje.

Reseña del diario la República de Perú sobre la prohibición de uso de terminales ZTE y Huawei por militares y funcionarios de EEUU. Cortesía

The Digger
Publicado el 30 de octubre de 2018 en el medio Caraota Digital, cuya hemeroteca digital fue eliminada a principios de 2019.

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